¡Alrededor de los 15 a 18 meses, tu pequeño puede estar listo para jugar con plastilina! La plastilina ofrece mucho más que un simple juego sensorial y divertido. Desarrolla habilidades motoras finas y fuerza en manos y dedos. A medida que su niño crezca, comenzará a usar la masa en juegos imaginarios: hacer pelotas, comida imaginaria, personas y más.
Es posible que su niño pequeño al principio dude en tocar la plastilina o se sienta confundido por su textura. Puedes ayudar a que se sientan más cómodos mostrándoles cómo pinchas, aplastas y enrollas la masa. Si insisten en no tocarla, puedes utilizar palitos de helado, cortadores de galletas y cucharas para jugar con la masa.
Comienza haciendo tu propia plastilina
Ingredientes:
- 2 tazas de harina para todo uso
- 1/2 taza de sal
- 2 cucharadas de cremor tártaro
- 2 cucharadas de aceite vegetal
- Hasta 1,5 tazas de agua hirviendo (agregada en incrementos hasta que la textura se sienta perfecta)
- Colorantes alimentarios y/o aceites esenciales (opcional)
- Unas gotas de glicerina (opcional; ayuda a que la masa no se pegue a las mesas)
Instrucciones:
- Mezcle la harina, la sal, el crémor tártaro y el aceite vegetal en un tazón grande.
- Agregue colorantes alimentarios o aceites al agua hirviendo y luego agregue lentamente el agua al
- ingredientes secos
- Revuelva continuamente hasta que quede como una masa pegajosa, agregue la glicerina (opcional)
- Deje que la masa se enfríe, luego sáquela del recipiente y amásela vigorosamente durante unos minutos hasta que desaparezca toda la pegajosidad (esta es una parte importante del proceso, así que continúe así hasta que tenga la consistencia perfecta).
- Si la masa todavía está un poco pegajosa, agrega un poco más de harina hasta que esté en su punto.
*Nota: ¡la sal es tóxica para los perros y puede enfermarlos gravemente! Si tiene uno, asegúrese de que esté fuera del camino de manera segura hasta que todo haya sido limpiado.