¿Cuál es el temperamento de su niño pequeño y cuánto importa?

¿Es su niño el alma de la fiesta en las reuniones familiares o se siente abrumado y se aferra a usted? ¿Normalmente les gusta sentarse tranquilamente y resolver un rompecabezas o prefieren correr afuera? Estos son aspectos del temperamento: características que aparecen a los pocos días de nacer y que pueden volverse más claras a los 2 años.

¿Qué es exactamente el temperamento?

El temperamento tiene una base biológica: algunas personas están programadas para ser calladas y cautelosas, mientras que otras son conversadoras y extrovertidas. Algunos son más sensibles emocionalmente mientras que otros son tolerantes. Los investigadores dividen el temperamento en estas cuatro categorías:



1. Nivel de actividad: Una tendencia a ser físicamente activo.



2. Atención y regulación: Una tendencia a concentrarse o pasar rápidamente de una cosa a otra.

3. Reactividad emocional: Tendencia a tener arrebatos emocionales repentinos o rara vez reaccionar con emociones fuertes; una tendencia a superar rápidamente los grandes sentimientos o a dejarlos hervir a fuego lento



4. Reacción ante la novedad: Una tendencia a abordar nuevas situaciones o personas con entusiasmo, o retirarse de nuevas situaciones y personas.

Las características temperamentales son como ingredientes, no una receta.

La forma en que se comporta su niño en un momento o en una fase no refleja necesariamente el tipo de persona que será en última instancia. De hecho, los rasgos del temperamento se expresan de manera diferente en las distintas etapas del desarrollo y, a veces, un rasgo del temperamento puede verse diferente en un contexto nuevo. Por ejemplo, lo que parece timidez en un niño de 2 años podría reflejar un aumento típico de su edad en la ansiedad ante los extraños. O la terquedad en un niño pequeño puede ser una habilidad útil y valorada (la persistencia) una vez que llega a la escuela.

Hablar del temperamento como un estado, no como un rasgo.

El temperamento es una pieza fundamental de quién es su hijo, pero las relaciones enriquecedoras y las experiencias de vida también desempeñan un papel en la determinación de su personalidad.



Cuando un niño escucha, una y otra vez, que es quisquilloso o que nunca deja de moverse, esas características pueden convertirse en parte de su sentido de identidad en desarrollo. Convertir los rasgos de temperamento en etiquetas puede encasillar inadvertidamente a los niños en ciertas formas de comportamiento. En su lugar, concéntrese en lo que su hijo está haciendo o necesita en este momento. ¡Vaya, tu cuerpo tiene tanta energía ahora mismo! o ¿Te sientes tranquilo? Tu cuerpo parece realmente relajado. Describir el estado actual de su hijo puede ayudarlo a verse a sí mismo creciendo y aprendiendo, en lugar de adaptarse a una forma de ser.

Obtenga más información sobre la investigación.

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