Darle a un bebé un vaso abierto puede parecer una idea extraña, pero hay muchas razones por las que los vasos abiertos son una mejor opción que los vasos con sorbete.
Los patólogos del habla y los dentistas prefieren que los bebés usen vasos abiertos siempre que sea posible porque los vasos abiertos ayudan a los bebés a desarrollar los músculos de la boca que se utilizan para formar sonidos (y disminuir el babeo).
La práctica con un vaso abierto ayuda a su bebé a aprender qué hacer con una pequeña cantidad de líquido que llega a su boca cuando no está succionando el pecho o el biberón. Los bebés aún no necesitan agua para hidratarse, aunque un poco de agua puede ayudar con el estreñimiento y darle la oportunidad de aprender a disfrutar el sabor.
A continuación le indicamos cómo presentarle una taza a su bebé:
- Considere introducir un vaso abierto durante las comidas sentado, una vez que su bebé esté comiendo bocadillos.
- Comience con una pequeña cantidad de agua (no más de una pulgada) y modele a su bebé cómo beber del vaso.
- Al principio, es posible que su bebé simplemente vierta el agua, golpee la taza contra la mesa o la deje caer al suelo. Están aprendiendo sobre el vertido, la causa y efecto en la vida real, la contención y la gravedad. Menos mal que es solo agua
- Durante los próximos meses, tu bebé empezará a entender cómo inclinar el vaso y beber el agua que acaba en su boca.
- Su bebé no debe beber más de cuatro onzas de agua por día; la leche materna o la fórmula deben ser su principal fuente de hidratación.
Los vasos con pajita utilizan músculos diferentes a los de un vaso abierto y se prefieren a los vasos para sorber. Un buen equilibrio sería utilizar un vaso con pajita cuando esté de viaje o le preocupe que se derrame, y un vaso abierto durante las comidas sentado.
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