Un espacio para “sí” es más que un a prueba de bebés habitación de tu hogar. Inspirado en el método de crianza RIE*, un espacio sí es un área cerrada designada específicamente para su bebé donde puede jugar sin alejarse, lastimarse o que le digan no. El propósito, según RIE, es brindarle a su bebé la libertad de explorar sin interrupciones.
Cómo crear un espacio para el sí
El espacio sí de su bebé puede ser una habitación entera o parte de una. Algunos padres instalan una puerta de seguridad o un patio de juegos cerrado para asegurarse de que su bebé no se salga corriendo o gateando.
Para que el espacio sea lo más seguro posible, asegúrese de asegurar todos los muebles grandes a la pared, cubra los enchufes eléctricos y mueva los cables, las plantas y los elementos decorativos (incluso en la pared) para que queden fuera de su alcance. Reevalúe el espacio a medida que su hijo crezca para estar atento a los peligros que puedan surgir debido a su crecimiento físico y desarrollo de habilidades.
3 ideas sobre qué incluir
- Juguetes, pelotas y objetos de juego apropiados para la edad.
- Libros blandos que se pueden llevar a la boca.
- Recipientes y tapas de plástico con bordes redondeados.
Vigila a tu bebé
A los bebés se les pueden ocurrir todo tipo de formas creativas de lastimarse. A medida que su bebé se vuelve más móvil, es importante que lo supervisen.
Resiste usar el espacio sí también mucho
Usar en exceso el espacio del sí puede ser tentador, pero resista la tentación de usarlo durante todo el tiempo de juego de su hijo. La neurociencia revela que el cerebro de los bebés anhela la novedad. Ofrezca a su bebé acceso supervisado a muchos entornos diferentes: varias texturas de suelo, fuentes de luz y elementos estimulantes de la casa para investigar. Un equilibrio entre juego independiente y interacción con un cuidador también es muy importante ❤️
*RIE es un método de crianza centrado en el respeto por el niño: lo que piensa y siente, así como lo que puede hacer con menos instrucción. RIE trata de darles dignidad a los niños a través de una comunicación clara, independencia, validación de sentimientos y el reconocimiento de que ya son personas que merecen respeto.